Era una noche emocionante en el Foro Itálico, donde Rafa Jódar y Luciano Darderi se preparaban para darlo todo en su partido de cuartos de final del Masters 1000 de Roma. Sin embargo, la celebración por la final de la Copa de Italia trajo consigo una nube de humo que arruinó la atmósfera deportiva. Los fuegos artificiales, que deberían haber sido solo un toque festivo, se convirtieron en un problema real.
Un partido suspendido por culpa del humo
Jódar llevaba la delantera cuando, a las 23:55 horas, el juez decidió parar el juego debido al humo denso que invadía el campo. «El sistema electrónico ha fallado», decía el árbitro como justificación. Pero ahí estaba Rafa, frustrado, preguntando: «¿Cómo vas a saber si ya funciona?» Darderi no se quedaba atrás y le hacía eco a su compañero: «No veo nada desde hace tiempo».
La situación era surrealista. En medio de un enfrentamiento tan esperado, los dos tenistas se encontraron atrapados por algo totalmente ajeno a su esfuerzo y dedicación. Y es que recordar que el Estadio Olímpico, donde se llevó a cabo la final entre Inter y Lazio, está apenas a 500 metros del Foro Itálico añade más ironía al momento.
Por si fuera poco, esta interrupción no fue solo un incordio; también puso a prueba los límites horarios establecidos desde 2024 para los partidos oficiales. Con apenas siete minutos para cumplir con las reglas de inicio hasta las 23:00 horas, la tensión aumentaba aún más.
Aquel día ya había tenido sus giros inesperados. Antes en el Mutua Madrid Open, Jódar vivió una situación parecida con otro rival; aunque allí contaron con un margen extra gracias a un permiso especial. Pero aquí… El espectáculo prometía ser diferente y acabó siendo una lección sobre cómo lo imprevisto puede cambiar incluso lo mejor planeado.

