Sara Caballero, una joven de 22 años nacida en Puigpunyent, se ha convertido en una figura destacada del mundo de la moda internacional. Con su imagen en campañas de gigantes como Louis Vuitton, Loewe y Hermès, su historia es un viaje fascinante entre luces y sombras. A las puertas del Bar Morey, el icónico local de su padre en Palma, nos recibe con una calidez que desarma cualquier estereotipo sobre el glamour de su profesión.
Desde pequeña, Sara ha navegado entre dos mundos: el bullicio de la moda y la tranquilidad de Mallorca. ‘Cuando estoy viajando entro en un personaje’, nos confiesa con sinceridad. Para ella, ese espacio donde puede ser simplemente ella misma es vital. ‘Cuando vuelvo aquí conecto con mi infancia y con el olor del mar’, añade mientras mira hacia el horizonte.
El viaje interior tras las luces del escenario
Aunque sus cifras son impresionantes —más de 218 desfiles internacionales y 19 campañas— lo que realmente destaca es su madurez. A pesar del ritmo frenético que lleva entre aeropuertos y pasarelas, Sara busca constantemente reconectar con su esencia. ‘Siento que llevo años interpretando versiones de mí misma’, admite sin rodeos.
Y no le falta razón al señalar los peligros de la industria: la extrema delgadez, esa obsesión por un ideal inalcanzable que deja huella en muchas jóvenes. ‘Las niñas ven esto y piensan que es normal, pero no lo es’, reflexiona mientras expresa su deseo por una diversidad más realista en la moda.
Lo cierto es que esta mallorquina está decidida a buscar un equilibrio entre las exigencias del mundo exterior y sus necesidades personales. Al final del día, todo se reduce a recordar quién es realmente: ‘Me hace falta la naturaleza; en París o Nueva York siento que me falta el aire fresco’. Así pues, cada regreso a casa se convierte en un ritual sanador para ella.
Sara también ha encontrado pequeñas maneras de mantenerse fiel a sí misma: escribe poesía, sale a caminar cuando llega a nuevas ciudades e intenta romantizar cada experiencia vivida. Y aunque trabaja duro para destacar en su carrera como modelo, nunca olvida sus verdaderas pasiones ni sus raíces.
Así cerramos esta conversación con Sara Caballero: no solo una modelo reconocida mundialmente sino una mujer que sigue luchando por proteger su identidad frente al ruido externo. Aquí, en este rincón tan familiar como necesario —el Bar Morey— se siente libre para ser quien realmente es.

