Hoy, el Mallorca se enfrenta a una nueva batalla en su lucha por la permanencia. En el estadio de Son Moix, los bermellones tienen la oportunidad de alejarse un poco del abismo al que se asoman. Su rival, nada menos que el Villarreal, llega con la moral por las nubes tras asegurar su plaza en Champions y quiere mantener esa tercera posición como si fuera un tesoro.
Una final más para el Mallorca
Esto es un no parar. Tras la victoria contra el Girona, que fue como un bálsamo para los corazones rojillos, ahora toca mantener esa intensidad. El resultado de otros equipos de la zona baja ha puesto aún más presión: mientras que Elche y Alavés empataron entre sí (lo cual les puede beneficiar), el Sevilla ganó al Espanyol, complicando aún más las cosas para los chicos de Demichelis.
Ayer, Demichelis confirmó que Mateu Morey ocupará el lugar de Maffeo en el lateral derecho; una baja sensible, sin duda. También parece que Luvumbo regresa al equipo después de su lesión, lo que trae algo de esperanza a la afición. Sin embargo, Kalumba se une a la lista de bajas junto a Raíllo y Mateo Joseph. Por parte del Villarreal, Marcelino podría optar por dar descanso a algunos jugadores clave como Gerard Moreno o Pepe.
Con todo esto sobre la mesa, lo cierto es que ganar hoy es casi vital. Si logran los tres puntos y alcanzan los 41 puntos, aunque no garantiza la salvación matemática, sí facilitaría mucho las cosas para enfrentar el próximo partido contra Getafe. En este momento tan crítico, Son Moix tiene que convertirse en una fortaleza donde todos empujen hacia adelante.
No queda otra: hay que dejar atrás ese agobio constante mirando la calculadora y creer en lo que este equipo puede lograr cuando juega como uno solo.

