En una noche de esas que se sienten como una oportunidad perdida, el Chelsea se dejó dos puntos vitales en Anfield, un empate que no sabe a nada. Este resultado, además, les aleja de la sexta plaza y les pone contra las cuerdas en su lucha por la Champions. Con este séptimo partido sin conocer la victoria, los de McFarlane ven cómo el Aston Villa se frota las manos ante la posibilidad de arrebatarles el sueño europeo.
Un empate doloroso
El choque comenzaba con esperanzas renovadas para los blues, pero pronto se tornó oscuro. En el minuto seis, Gravenberch abría el marcador para el Liverpool con un disparo que dejó a Jorgensen sin reacción. Y aunque Enzo Fernández empató con un libre directo que parecía más un centro que un tiro directo a puerta, esa alegría fue efímera. Al borde del descanso, pudo poner al Chelsea por delante pero falló un mano a mano crucial.
Después del descanso, todo parecía volver a complicarse cuando el VAR anuló un gol del Chelsea por un fuera de juego milimétrico. ¿Qué tal si nos olvidamos de estas jugadas polémicas? Mientras tanto, Van Dijk estuvo cerca de hacer vibrar nuevamente a Anfield con un cabezazo que impactó en el travesaño.
A medida que avanzaba el partido, el Chelsea empezó a despertar y generó ocasiones claras. Pero ni Joao Pedro ni otros lograron concretar lo necesario para salir triunfantes. Al final, tras siete minutos de añadido donde no pasó nada relevante, los aficionados abandonaron Anfield sintiéndose frustrados y preocupados por lo que podría significar este empate: perderse Europa está cada vez más cerca.
Así está la situación: Liverpool suma 59 puntos y ve cómo Aston Villa acecha por detrás con solo uno menos; mientras tanto, el Chelsea sigue estancado y necesita apretar si quiere evitar caer aún más en esta temporada tan convulsa.

