En la noche del 6 de mayo, el eco de las alarmas resonó en la base de Zewi Aspi del Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI). A las 23:10 horas, tres drones lanzaron su ataque, en lo que ya se considera el segundo asalto del día contra este grupo kurdo. No podemos ignorar lo que está sucediendo. En un mensaje cargado de indignación en redes sociales, el PDKI confirmó el incidente y recordó a todos que esta no es la primera vez; apenas unas horas antes, los drones iraníes habían bombardeado un campamento residencial donde vivían familias de sus integrantes.
Este campamento, ubicado en Girde Chal, alberga a cónyuges e hijos de los miembros del PDKI, quienes se encuentran atrapados entre dos fuegos. Al menos 119 ataques han sido registrados desde finales de febrero por parte de Irán. Esto viene como respuesta a una ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel y refleja la complicada situación en la región donde estos intereses se cruzan con el Kurdistán.
El PDKI ha sido una voz activa contra las autoridades iraníes desde hace décadas. Desde 1979 han luchado por sus derechos y han apoyado protestas masivas que surgieron a finales de diciembre de 2025, quizás las más impactantes y trágicas en años recientes. En febrero de 2026, incluso firmaron una alianza con otros cuatro partidos kurdos para fortalecer sus objetivos políticos y enfrentar juntos al régimen teheraní.

