Este martes, en una reunión que prometía ser tranquila, la Comisión del Centro Histórico de Palma se convirtió en un auténtico campo de batalla. La propuesta de renovar el restaurante El Pesquero fue recibida con un rotundo no, especialmente por esa cubierta de madera que muchos consideraban como una intrusión más que como una mejora. «Es disruptivo», comentó Óscar Fidalgo, el regidor de Urbanismo, dejando claro que esta estructura no tenía cabida en un lugar tan emblemático.
La voz del pueblo resuena
La reacción de los miembros de la Comisión fue clara y contundente. ARCA, una entidad muy activa en temas patrimoniales, celebró este rechazo colectivo. Sus representantes afirmaron que «era muy positivo ver cómo todos coincidían en lo negativo del proyecto». Y es que muchos veían la propuesta como una especie de monocultivo turístico, diseñada para ser vista y recordada a toda costa, incluso compitiendo con joyas como La Lonja o el Consolat de la Mar.
Desde ARCA insisten en que «un bar junto al mar debería tener un aspecto sencillo y humilde, no buscar llamar la atención». Mientras tanto, el concejal Fidalgo subrayó que esa cubierta estructural podría distorsionar las vistas y los elementos patrimoniales del entorno. Además, destacó que el área donde se pretende ubicar El Pesquero está catalogada como zona de respeto visual entre el puerto y el centro histórico.
Aunque Urbanismo solo evalúa si los proyectos cumplen con las normas urbanísticas locales, Fidalgo espera que la Autoritat Portuària de Balears tome nota y actúe conforme a los deseos del Ajuntament. En definitiva, parece claro: los palmesanos están dispuestos a defender su patrimonio ante cualquier intento de modernización desmedida.

