La situación en el sur de Líbano se ha vuelto aún más desgarradora con la muerte de más de diez personas, entre ellas tres niños y un soldado del Ejército libanés. Este jueves, los bombardeos israelíes han dejado huellas profundas en localidades cercanas a Nabatiye, donde el dolor se siente en cada rincón. El Ejército libanés ha señalado directamente a Israel, acusándolo de haber atacado la casa del militar fallecido junto a varios miembros de su familia.
Un día fatídico para la comunidad
En total, al menos nueve personas han sido confirmadas muertas por el Ministerio de Sanidad libanés, incluidos dos menores, tras una serie incesante de ataques que también han dejado 25 heridos, entre ellos nueve niños. El Centro de Operaciones de Emergencia ha reportado que un ataque específico en Tul resultó devastador: cuatro vidas perdidas, tres de ellas mujeres y trece heridos. En Haruf, otro bombardeo dejó un muerto y tres heridos, incluyendo a un niño. La tragedia continuó en Jebchit, donde otros cuatro murieron —dos niños y una mujer— y al menos nueve resultaron heridos.
Pero no solo eso; también se registró un ataque en Kfar Ruman que cobró la vida de un soldado del Ejército libanés. Este soldado fue identificado como Alí Rifat Jaber, conocido por sus méritos y condecoraciones. La indignación es palpable: “Un ataque dirigido a su hogar”, denunciaba el propio cuerpo militar en redes sociales.
Con este último episodio trágico, el número total de muertes desde que comenzó esta ofensiva el 2 de marzo asciende a 2.586 personas y más de 8.000 heridas. La gobernación de Nabatiye es la más golpeada hasta ahora, acumulando ya 1.051 muertes y miles más afectados por esta ola incesante de violencia.

