MADRID, 30 Abr. (EUROPA PRESS) – Este jueves, Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, ha dejado caer una bomba en forma de declaración: está considerando la retirada de las tropas estadounidenses que están desplegadas en Italia y España. ¿La razón? Su descontento con la falta de apoyo por parte de estos países en su reciente ofensiva contra Irán, que se lanzó sorpresivamente junto a Israel el pasado 28 de febrero.
«Sí, probablemente. ¿Por qué no debería hacerlo?», dijo Trump ante los periodistas, dejando claro que no tiene pelos en la lengua. Según él, Italia no ha aportado nada y España ha sido «horrible, absolutamente horrible». Y es que cuando más les necesitaban, simplemente no estaban a la altura. ¡Menuda forma de recordar viejas rencillas!
Un tirón de orejas a Europa
No contento con esto, Trump aprovechó para cargar nuevamente contra los europeos. Recordó cómo Washington les echó una mano con la invasión rusa sobre Ucrania y dejó caer que para ellos esa situación queda muy lejos: «Ucrania no tiene nada que ver con nosotros; estamos al otro lado del océano». Aún así, parece que a algunos como Alemania les cae todo el peso del mundo sobre sus hombros. De hecho, señaló que está «haciendo un trabajo terrible» debido a sus problemas con la inmigración y la energía.
Esta reflexión llega justo después de que Trump insinuara reducir también las tropas en Alemania como respuesta a los comentarios del canciller alemán Friedrich Merz sobre lo poco estratégicos que han sido los movimientos estadounidenses respecto a Irán. Para colmo, tachó a Merz de ser «totalmente inútil» en su intento por resolver el conflicto ruso-ucraniano.
Así están las cosas entre potencias: entre críticas y amenazas sobre recortes militares flotan las tensiones geopolíticas mientras nosotros seguimos esperando respuestas claras sobre nuestro lugar en este complicado tablero internacional.

