Esta mañana, el ambiente en la sala del Ajuntament de Palma estaba cargado de tensión y esperanzas. Juan José Forteza Cortés, presidente de la asociación vecinal del Coll d’en Rabassa, tomó la palabra para hacer un llamado urgente: necesitamos una escoleta pública para niños de 0 a 3 años en el solar de Son Fangos. Su voz resonó con firmeza al recordar que ya habían presentado alegaciones, pero hasta ahora no han recibido respuesta.
Todo comenzó el 16 de julio de 2025, cuando Urbanismo decidió deshacer la calificación del solar con planes poco claros sobre viviendas asequibles. Forteza no se quedó callado: «Este terreno no es un simple bien patrimonial; tiene un origen y una finalidad específica». Y es que los vecinos tienen claro que lo que les falta no es iniciativa, sino una gestión municipal que escuche sus necesidades.
La urgencia de la situación
Con cada palabra, Forteza reflejó el sentir colectivo: “El solar ha estado vacío durante años y eso es inaceptable”. La comunidad está cansada de esperar. Exigen que se suspendan todos los trámites relacionados con el uso del solar y se inicien las gestiones necesarias para construir esa escoleta tan vital. No se trata solo de un capricho, sino de una necesidad urgente que podría cambiar la vida del barrio.
A medida que avanzaba su discurso, era evidente que detrás de esta lucha hay un deseo genuino por mejorar su entorno y garantizar un futuro mejor para los más pequeños. Los vecinos están decididos a luchar hasta que su voz sea escuchada y sus demandas atendidas.

