La ciudad de Palma se encuentra en plena batalla tras la decisión del gobierno español de retirar el controvertido monolito de la Feixina. Desde Cort, el ayuntamiento ha decidido actuar y ha presentado un recurso, acusando a Madrid de prevaricación. La tensión entre las instituciones está al rojo vivo, y los vecinos no pueden evitar sentir que este es un ataque directo a su historia.
La voz del pueblo
“Es un desprecio absoluto hacia nuestra identidad”, comentan algunos residentes con evidente indignación. Y es que no se trata solo de una piedra; para muchos, representa parte de su legado cultural. Mientras tanto, Vox también ha decidido entrar en escena, presentando su propio recurso contra esta decisión. En medio de todo esto, los ecos del debate sobre el monocultivo turístico resurgen con fuerza, cuestionando si realmente estamos cuidando lo que nos define como comunidad.
A medida que avanza la polémica, queda claro que este conflicto va más allá de un simple monumento; es una lucha por mantener viva la esencia de Palma frente a decisiones que parecen tiradas a la basura sin consideración alguna por sus ciudadanos.

