Este domingo, la sala Tramuntana del Estadi Mallorca Son Moix se convirtió en el epicentro de la alegría y la emoción. Allí, el Azulmarino celebró su increíble ascenso a la Liga Femenina Endesa, y lo hizo por todo lo alto. Un centenar de personas, entre familiares, amigos y seguidores fieles, se reunieron para ser testigos de una jornada que marcó el cierre de una temporada excepcional. Con un impresionante registro de 29 victorias y solo una derrota, el equipo no solo conquistó el título de la Liga Femenina Challenge, sino también los corazones de todos los presentes.
Una fiesta llena de emociones compartidas
Desde el primer instante, el ambiente estaba cargado de energía positiva. Aplausos resonaban y las sonrisas iluminaban cada rincón mientras las jugadoras, junto al cuerpo técnico y directiva, hacían su entrada triunfal. La sala vibraba con un murmullo constante lleno de entusiasmo; era como si cada persona allí presente compartiera ese mismo latido.
No solo se trataba de festejar un ascenso; también era un homenaje al crecimiento del proyecto y al impacto que ha tenido en nuestra isla. El apoyo social ha ido creciendo a medida que el equipo brillaba en la cancha, algo palpable en la masiva respuesta del público que no quiso perderse este momento tan significativo.
Así, el Azulmarino selló no solo una etapa con broche dorado, sino que reafirmó ese fuerte sentimiento comunitario que les ha acompañado durante toda la temporada. Una celebración que marca tanto un final feliz como el comienzo de nuevos retos en la élite del baloncesto femenino nacional.

