En un encuentro reciente en Madrid, el comisario europeo de Democracia, Justicia y Estado de Derecho, Michael McGrath, no se ha andado con rodeos. Ha reconocido que las relaciones con Estados Unidos han pasado por momentos complicados desde que Donald Trump volvió a tomar las riendas. Pero ojo, no todo son malas noticias; McGrath asegura que Bruselas está trabajando duro para solventar estos desencuentros.
Una conexión vital entre Europa y América
Durante su intervención en los Desayunos Informativos de Europa Press, McGrath subrayó que, a pesar de las dificultades del último año y medio, se están haciendo esfuerzos significativos para mejorar la situación. En su reciente visita a Estados Unidos –que describió como bastante intensa– tuvo la oportunidad de explicar “la verdadera historia” sobre cómo Europa está gestionando el tema digital. Y es que las grandes plataformas que operan en nuestro continente deben respetar nuestras normativas.
“Así como las empresas europeas tienen que acatar las leyes americanas, del mismo modo esas gigantescas firmas de EEUU o incluso de China deben adaptarse a nuestras reglas aquí”, comentó McGrath con firmeza. Además, destacó la importancia del mercado único europeo, compuesto por unos 450 millones de consumidores, lo cual representa una oportunidad enorme para estas empresas.
No obstante, el comisario irlandés también hizo hincapié en la necesidad de ofrecerles a estas compañías un entorno regulatorio estable y predecible. “Estamos trabajando para simplificar procesos sin caer en una desregulación total”, explicó. Pero aún así, dejó claro que hay temas fundamentales –como el marco de privacidad entre Europa y EEUU– que deben ser respetados si queremos mantener esta relación comercial tan valiosa.
Por otro lado, ante los recientes roces comerciales debido a aranceles impuestos por Trump, McGrath recordó el acuerdo alcanzado el pasado julio y enfatizó: “La UE está comprometida a cumplir su parte”. Sin duda alguna, estas palabras reflejan un deseo palpable de fortalecer los lazos comerciales, ya que estamos hablando de un intercambio anual cercano a los 1.600 millones de euros. En definitiva, mientras haya voluntad por ambas partes para encontrar puntos en común y asegurar flujos seguros de datos entre ambos lados del Atlántico, podemos esperar resultados positivos.

