En las barriadas del Rafal y el Vivero, la situación del asfalto ha dejado de ser un simple inconveniente para convertirse en una auténtica preocupación. Los residentes no pueden más; están hartos de lidiar con un pavimento que parece sacado de otra época. En algunas zonas, las calles están tan deterioradas que manejar se convierte en un verdadero desafío, especialmente cuando llueve y los charcos salpican a los peatones desprevenidos.
Un cruce peligroso que pide a gritos atención
Uno de los puntos más críticos es el cruce entre el Camí Salard y las calles Mestre Chapí, Ametler y l’Heura. Este lugar no solo conecta distintas vías, sino que también soporta el paso constante de autobuses de la EMT. ¿Y qué decir de la parada de la línea 5? Es uno de esos espacios donde el mal estado del pavimento se vuelve alarmante.
La imagen que presenta esta zona preocupa a quienes transitan diariamente. Con tantos vehículos circulando, los vecinos reclaman al Ajuntament de Palma una intervención urgente. No se trata solo de estética; aquí está en juego la seguridad vial. Motocicletas y bicicletas son especialmente vulnerables ante este panorama.
Aquí, el hundimiento del asfalto es palpable, dejando una imagen poco edificante para una comunidad que simplemente quiere transitar sin miedo a caídas o accidentes. Los vecinos han decidido dar voz a su frustración con la esperanza de que Cort tome cartas en el asunto antes de que sea demasiado tarde.

