Una noche que debería haber sido de diversión y baile se tornó en un episodio lamentable. En Magaluf, un turista italiano de 21 años ha sido condenado a once meses de prisión y a pagar una multa de 90 euros tras haber cometido un acto inaceptable. Todo ocurrió el pasado agosto, cuando este chico decidió frotar sus genitales contra el cuerpo de una joven en plena pista de baile. Sin aviso ni consentimiento, simplemente se acercó por detrás y comenzó su juego asqueroso.
A pesar de los intentos repetidos de la víctima por hacerle entender que parara –hasta tres veces le pidió que cesara–, el agresor no solo ignoró sus súplicas, sino que llegó al extremo de golpearla con dos puñetazos en la cara cuando finalmente se atrevió a decirle que ya había tenido suficiente. Según testigos presentes, el chico se reía desafiantemente mientras propinaba la agresión. Y como si eso no fuera suficiente, incluso le quitó las gafas de sol a una amiga que intentó defenderla y las pisoteó sin ningún tipo de remordimiento.
Un fallo judicial con condiciones
Este caso llegó hasta el juzgado gracias a la valiente denuncia presentada por la joven, quien recibió apoyo legal del abogado Fernando Alberich. Antes del juicio, el acusado consignó 4.000 euros para compensar a la víctima; algo es algo, aunque lo cierto es que nadie debería tener que pasar por esto. La jueza decidió dictar sentencia durante la misma vista después del acuerdo alcanzado entre ambas partes y ahora este joven deberá mantenerse alejado de su víctima durante dos años y no podrá comunicarse con ella.
No está claro qué pasará si decide ignorar esa orden o si vuelve a cruzar líneas; pero al menos esta historia nos recuerda lo importante que es hablar y denunciar estos comportamientos inaceptables en nuestra sociedad.

