En un giro más que predecible, el Gobierno de Irán ha alzado la voz este jueves contra las nuevas sanciones anunciadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Y es que, para ellos, lo que está sucediendo no es solo un acto de política internacional, sino una auténtica extorsión patrocinada por el Estado. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, no se ha cortado un pelo en calificar estas medidas como algo ‘abominable’, destacando el daño deliberado que infligen a la población civil.
Un mensaje claro y directo
Baqaei dejó claro en sus redes sociales que no es aceptable presentar políticas que provocan dolor y sufrimiento a personas inocentes con un aire de superioridad moral. Para él, esto refleja una mentalidad inhumana detrás de estas decisiones. Además, acusó directamente a los estadounidenses de realizar terrorismo económico. Al parecer, Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, había comparado la presión económica sobre Irán con una campaña de bombardeos. ¿Acaso piensan que jugar con el bienestar ajeno es una estrategia válida?
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha decidido añadir más leña al fuego imponiendo sanciones a unas veinte personas y entidades ligadas a una red petrolera dirigida por Ali Shamkhani. Esta figura ya fallecida fue ministro de Defensa y su muerte se produjo justo cuando comenzó la ofensiva militar estadounidense e israelí contra Irán.
No podemos ignorar cómo estas acciones están marcando el día a día del pueblo iraní. Mientras unos juegan al ajedrez geopolítico desde sus cómodas oficinas, son otros quienes padecen las consecuencias. En medio de esta lucha entre potencias, quedan los ciudadanos atrapados en medio del caos.

