Era un día cualquiera en octubre de 2021 cuando una joven decidió quedar con un amigo, un chico dominicano que había conocido hacía tiempo. Ella solo quería hablar, compartir un momento y dejar claro que su relación no iba más allá. Pero esa tarde en Palma todo cambió. «Le insistí que no quería nada con él», recuerda, y sin embargo, se encontró en su piso enfrentándose a una situación aterradora.
Una tarde que se tornó oscura
Aquella tarde, tras salir del parque donde habían quedado, él le dijo que tenía frío y le pidió que le acompañara a casa a por una sudadera. «Dije que sí, pero dejé claro que no quería subir», narra la víctima. Sin embargo, la presión fue demasiado y terminó accediendo. La historia da un giro escalofriante: al entrar en la habitación, él cerró la puerta con pestillo y empezó a tocarla pese a sus protestas. En ese instante, ella supo que algo muy malo estaba por suceder.
«Me agarró del cuello y me dijo: ‘Vas a ser mía'», cuenta entre lágrimas mientras rememora cómo perdió el control de la situación. El juicio está siendo seguido con atención; hoy se espera la declaración del procesado mientras la Fiscalía pide seis años de prisión por agresión sexual además de 10.000 euros en indemnización por el daño moral causado.
A pesar de haber mantenido relaciones consentidas previamente con él, aquel día todo fue diferente. «Me enfadé cuando se quitó el preservativo», subraya enfáticamente; ya no había vuelta atrás. Una vez terminó lo peor, escucharon unos golpes en la puerta y ella salió corriendo hacia la calle para contarle todo a su mejor amiga.
No hay palabras para describir lo devastador que puede ser perder tu voz en manos de alguien en quien confiabas. Este juicio es más que un trámite judicial; es una lucha por recuperar lo perdido y asegurar que el ‘no’ siempre será respetado.

