El pasado domingo, un evento privado que reunió a unas 7.000 personas dejó en jaque al camí Fondo de Palma. La situación era insostenible: coches por todas partes, retenciones y una sensación de caos palpable en el ambiente. Ante esta realidad, la Policía Local no tuvo más remedio que intervenir para regular el tráfico.
A medida que las llamadas alertaban sobre la situación, los agentes se desplazaron al lugar y se encontraron con una circulación completamente paralizada. ¿Y qué había detrás de este desmadre? Un aparcacoches improvisado desviando a todos los vehículos hacia una finca sin autorización alguna. Los asistentes, desbordando cualquier espacio disponible, ocupaban tanto los arcenes como la calzada misma, poniendo en riesgo su propia seguridad mientras cruzaban entre los coches.
Una fiesta sin licencia y multas a la vista
Lo más sorprendente fue descubrir que el responsable del evento admitió no tener la necesaria autorización para operar un aparcamiento de pago en ese descampado. A pesar de eso, ¡sí cobraban seis euros por cada vehículo! Ante tal abuso, los agentes levantaron un primer acta por instalar y explotar ese aparcamiento ilegalmente. Pero esto no terminó ahí; posteriormente, efectivos de la Patrulla Verde llegaron al lugar para tramitar una segunda acta debido a la falta de licencia para llevar a cabo el evento.
La cosa se complicó tanto que fue necesario movilizar varias unidades policiales adicionales para intentar descongestionar el tráfico durante horas. La prioridad era clara: garantizar la seguridad tanto de conductores como de peatones mientras se resolvía este embrollo. Al final del día, las actas fueron enviadas al departamento correspondiente del Ajuntament de Palma para abrir un expediente contra quienes organizaron todo este lío. En resumen, una jornada que prometía diversión terminó convirtiéndose en un verdadero quebradero de cabeza.

