La historia comienza en la hermosa isla de Mallorca, donde la Policía Nacional ha dado un golpe contundente al detener a cinco personas, dos hombres y tres mujeres, todos de origen rumano. Este grupo no solo se dedicaba a robar, sino que lo hacía de una manera organizada y, por desgracia, especialmente enfocado en los más vulnerables: los turistas y nuestros queridos ancianos.
Todo empezó cuando las autoridades notaron un incremento alarmante de hurtos en el centro de Palma y sus alrededores. Con este panorama, el Grupo de Hurtos se puso manos a la obra para atrapar a estos criminales in fraganti. ¿Y cómo lo hacían? Muy astutamente. Se organizaban entre ellos como si fueran un reloj suizo: mientras uno robaba la cartera del desprevenido turista, otro se encargaba de hacer ver que todo estaba bien y el resto facilitaba la huida.
Un plan maestro con un giro inesperado
A veces, para añadir insulto a la herida, después de llevarse el dinero del interior, uno devolvía la cartera a su dueño fingiendo que se le había caído. ¡Vaya descaro! Los agentes no tardaron en actuar; desplegaron varios operativos en s’Arenal para localizarles. Y fue justo antes de llevar a cabo las detenciones cuando algunos intentaron robar nuevamente en la Platja de Palma.
Entre martes y viernes pasados lograron arrestar a cuatro miembros del grupo. Pero ahí no terminó todo: una quinta sospechosa fue interceptada en el aeropuerto justo cuando pensaba escapar volando lejos de la isla. La mayoría ya contaba con antecedentes por delitos similares y uno hasta había ignorado una prohibición judicial que le impedía acercarse a menos de 300 metros de esa misma playa.
Tras pasar por los juzgados, dos detenidos recibirán una prohibición de entrada en Mallorca. La investigación sigue abierta y no se descartan más detenciones. Así que atentos porque esta historia podría tener nuevos capítulos.

