En un rincón del Juzgado de lo Penal de Palma, la sala estaba llena de expectación. La historia que allí se contaba no era la típica, y es que un hombre español ha sido condenado a tres años y un día de cárcel tras confesar su participación en una serie de robos bastante curiosos: garrafas de aceite. Entre el 13 y el 29 de mayo de 2024, este individuo hizo del robo su rutina, metiéndose en varios locales de la capital balear como si fuera algo normal.
La defensa, liderada por el abogado Miquel Fiol, llegó a un acuerdo con la Fiscalía antes incluso de que comenzara el juicio. Originalmente, la Fiscalía había solicitado cinco años para este hombre, pero al final se redujo a esta condena gracias a las circunstancias personales del acusado. ¿Y qué fue lo que llevó a este hombre por el camino del delito? Se le reconoció la atenuante de toxifrenia y también una agravante por reincidencia. Vaya cóctel explosivo.
Un ladrón habitual del aceite
Las cámaras de seguridad estaban ahí para capturarlo in fraganti. El primer golpe lo dio en plena madrugada del 13 de mayo en un establecimiento situado en la Platja de Palma. Con toda la tranquilidad del mundo, logró llevarse varias garrafas sin pensar en las consecuencias. Pero eso no fue todo; seis días después regresó al mismo lugar, forzando nuevamente la puerta para hacerse con otra remesa. La avaricia puede ser muy traicionera.
El último episodio tuvo lugar el 29 de mayo, esta vez en un restaurante cercano donde accedió violentamente a la cocina para apoderarse nada más y nada menos que cuatro garrafas de aceite girasol, cada una con seis litros dentro. Es increíble cómo alguien puede llegar tan lejos por unos litros más o menos.
Poco después fue arrestado por agentes de la Policía Nacional y finalmente se dictó sentencia casi al instante debido al acuerdo alcanzado entre todas las partes involucradas. Una historia más que nos deja pensando sobre los caminos que tomamos y las decisiones que nos llevan a tirar nuestra vida por la borda.

