En el corazón de Palma, se desarrolla una historia que nos deja con mal sabor de boca. La Fiscalía ha puesto en el punto de mira a dos colombianos, un hombre y una mujer, acusados de estafar a una vecina de Capdepera durante la compraventa de un caballo en 2021. Se enfrentan a penas de dos años de prisión por este asunto que no solo involucra dinero, sino también la confianza rota entre desconocidos.
Un sueño convertido en pesadilla
Todo comenzó cuando la denunciante decidió poner su caballo a la venta por 8.000 euros, buscando salir adelante en tiempos difíciles. «Pasaba un bache y decidí vender el caballo», cuenta con tristeza. Pero lo que parecía ser una salida, pronto se tornó en un engaño brutal. Ella recibió mensajes prometiendo realizar la transferencia del pago, pero antes debía cubrir los gastos del transporte del animal.
«Me confié, era joven y tenía necesidad de vender», admite con un tono nostálgico. Los acusados usaron tácticas bien planificadas; contactaron por WhatsApp haciéndose pasar por representantes de una empresa de mensajería y crearon imágenes falsas para simular transferencias. Todo ello para dar apariencia a una transacción que nunca existió.
A pesar de sus intentos por parecer legítimos, su estrategia fue desmantelada cuando la afectada transfirió 600 euros a cuentas bancarias que pertenecían a ellos, dejando atrás no solo el dinero, sino también sus esperanzas de vender el caballo. «Nunca recibí ni el dinero ni envié al animal», lamenta.
Aún así, ambos acusados intentan desvincularse del delito alegando que aceptaron ceder sus cuentas corrientes porque les ofrecieron “un trabajo”. Sin embargo, las pruebas son claras: falsificación y estafa son los cargos que pesan sobre ellos. Además de los dos años tras las rejas que les puede esperar si son condenados, se les exige indemnizar a la víctima con 603,75 euros, suma que incluye lo defraudado más comisiones bancarias.
El juicio ha quedado visto para sentencia, dejando al aire preguntas sobre cómo es posible caer tan bajo para engañar a alguien en busca de ayuda. Una lección amarga sobre confianza y vulnerabilidad en tiempos complicados.

