El ambiente en la residencia para personas con discapacidad intelectual de Palma se tornó tenso este miércoles por la tarde. Todo comenzó alrededor de las 17:15 horas, cuando varias llamadas al 112 alertaron sobre una mujer de 36 años que había sufrido un grave atragantamiento mientras merendaba. La situación era crítica; el sándwich había obstruido sus vías respiratorias y el miedo se apoderó del lugar.
Una intervención rápida y afortunada
De inmediato, las patrullas de la Policía Local y los servicios de ambulancias del 061 llegaron al sitio, dispuestos a hacer frente a lo que podría haber sido una tragedia. Afortunadamente, cuando los agentes accedieron a la residencia, la mujer ya había conseguido expulsar el trozo de comida por sí sola. ¡Menos mal! No obstante, los sanitarios no perdieron tiempo y se aseguraron de que su estado fuera óptimo tras el susto.
Aunque todo terminó bien y la usuaria pudo recuperarse tosía fuertemente después del incidente, el revuelo que causó esta situación fue notable tanto en el barrio como dentro del propio centro. La angustia vivida dejó una huella en todos los presentes, recordando lo frágil que puede ser nuestra seguridad incluso en los momentos más cotidianos.

