La historia que os traigo hoy ocurrió el pasado domingo 6 de septiembre, y no es para menos. Una mujer de 60 años, nacionalidad china, fue detenida en Platja de Palma tras intentar hacerse pasar por un familiar con el único objetivo de evitar una sanción. ¿Y qué había hecho? Pues nada menos que realizar masajes sin la autorización correspondiente, algo prohibido en esta hermosa playa.
Todo comenzó alrededor de las 18:30 horas. Una patrulla del SETUR, encargada de vigilar la zona, se fijó en ella mientras le daba un masaje a una bañista justo en la arena, cerca del número 38 de la carretera de s’Arenal. Como podéis imaginar, los agentes se acercaron para identificarla y levantar un acta; no podían dejar pasar esa infracción.
Un intento fallido por ocultar su identidad
Cuando le solicitaron la documentación, la mujer mostró a través de su teléfono móvil una fotografía del anverso de un pasaporte chino. Al principio parecía que todo encajaba; los rasgos físicos coincidían. Pero los policías son astutos y decidieron examinarla con más detalle. Y ahí fue donde notaron diferencias notables en su rostro: especialmente en la nariz y bajo los ojos.
Ante tales sospechas sobre quién era realmente, los agentes informaron a la mujer que sería trasladada a las dependencias de la Policía Nacional para verificar su identidad. Fue entonces cuando decidió entregar su verdadero NIE y confesó que el pasaporte que había mostrado pertenecía a un familiar que vive en Corea.
No hubo más remedio que proceder a su detención y llevarla a las oficinas centrales de la Policía Local de Palma. Allí, con ayuda de un intérprete para facilitar la comunicación, le hicieron saber formalmente sus derechos. Posteriormente, se instruyeron diligencias judiciales y quedó en libertad con cargos, esperando ahora comparecer ante el juez cuando sea requerida.

