Imagínate la escena: son las 6:10 de la mañana, y un conductor colombiano de 34 años se encuentra detenido en un semáforo en rojo. Todo parece tranquilo hasta que, sin previo aviso, decide tirar una bote de cristal vacío desde su ventanilla. ¿Y adivina a quién impacta? A un coche patrulla que pasaba justo al lado. Así comenzó esta historia surrealista en la calle Joan Maragall.
Un acto imprudente con consecuencias
Los agentes, atónitos ante el espectáculo, no tardaron en descender del vehículo para recoger lo que quedaba de esa botella de whisky. Pero eso no fue todo; rápidamente notaron que el conductor mostraba claros síntomas de haber estado bebiendo. ¡No podía ser más obvio!
Cuando los policías le pidieron explicaciones, el hombre no pudo disimular su estado y tuvo que someterse a una prueba de etilometría. El resultado dejó a todos boquiabiertos: 0,95 miligramos por litro de aire espirado, casi cuatro veces más del límite permitido. Es decir, era como si hubiera decidido hacer un brindis con su propia libertad.
A raíz de este despropósito, la Policía Local no dudó en iniciar diligencias judiciales contra él. No estaba detenido, pero sí investigado, y ya se le ha citado para un juicio rápido ante el Tribunal de Instancia. Su coche terminó siendo remolcado al Depósito Municipal de Sa Riera; probablemente para evitar que alguien más tirara algo más que botellas vacías.

