El teléfono de Nelson Lugo, tesorero de la Asociación de Colombianos en el Extranjero (ASOCOEX) en Baleares, no para de sonar desde el lunes al mediodía. Su voz, cargada de emoción y determinación, resuena entre los compatriotas que quieren hacer algo ante la tragedia que ha golpeado a su tierra. El terremoto, con una magnitud de 7,4, ha dejado su huella en el noroeste colombiano, especialmente en un área entre Medellín, Bogotá y Cali, donde el epicentro fue en Chocó.
La acción rápida es crucial
En medio del caos, ASOCOEX se moviliza rápidamente. Han abierto una cuenta para recoger fondos que irán directamente a la Fundación Enciende una Luz y a la Asociación de Ministros Cristianos Evangélicos del Valle (Asmicev). “Recaudar dinero es lo más ágil para ayudar desde aquí. Comprar allí lo necesario es mucho más efectivo”, dice Nelson, quien sabe bien que trasladar ayuda física desde España sería un auténtico quebradero de cabeza.
Afortunadamente, Enciende una Luz ya está haciendo su parte: “Han aportado un millón de pesos para reparar los techos de casas derrumbadas”, nos cuenta. Desde Mallorca, el equipo mantiene contacto constante con la región del Valle del Cauca para estar al tanto de las últimas noticias y poder transmitir información relevante a quienes viven lejos pero tienen familiares allí.
No hay día sin preocupación; cada llamada está cargada de ansiedad. “Todo el mundo tiene familia allá o conocidos cercanos. Todos están preguntando por sus pueblos”, comenta Lugo mientras escucha las historias desgarradoras que llegan desde Colombia. Y así, juntos, como comunidad unida por la distancia pero cercana por el corazón, están decididos a hacer todo lo posible para ayudar a sus seres queridos.

