En una noche que empezó como cualquier otra, el pasado sábado, la tranquilidad de la calle Ticia en Palma se vio abruptamente interrumpida. A eso de las 23:45 horas, un grupo de cinco encapuchados, algunos con máscaras que recordaban a monos, irrumpió en un piso con intenciones nada amistosas. Su objetivo: apoderarse de un importante alijo de droga. La escena era digna de una película de acción, pero desgraciadamente era muy real.
La víctima y su relato desgarrador
En el interior del hogar se encontraban un joven colombiano de 20 años y su novia, una mujer de 22. Lo que siguió fue un ataque brutal; los asaltantes no dudaron en golpear al chico con la culata de sus pistolas, dejándolo malherido y con varias brechas en la cabeza que requirieron atención médica urgente. El joven tuvo la presencia suficiente para intentar identificar a uno de sus atacantes antes de que todos huyeran sin llevarse lo que habían venido a buscar.
Poco después del asalto, las sirenas rompieron el silencio nocturno cuando la Policía Local recibió una llamada alertando sobre tres figuras encapuchadas saliendo corriendo del edificio. Al llegar al lugar, los agentes se encontraron con una escena alarmante: sangre en el rellano y un reguero que llevaba hasta el tercer piso. La pareja abrió la puerta; él estaba visiblemente herido y explicó entre jadeos lo sucedido.
Los investigadores fueron más allá y hallaron pruebas impactantes dentro del pequeño apartamento: cañones de armas escondidos por doquier y hasta restos evidentes de drogas disolviéndose en el inodoro. Una maleta recuperada por los policías contenía seis kilos y medio de diversas sustancias estupefacientes valoradas en más de 224.000 euros.
A medida que la trama se desenreda, aparece otro personaje: un amigo del novio quien había estado manipulando esas peligrosas sustancias durante horas antes del ataque. Al parecer, tras unos encuentros sospechosos e indiscretos durante la tarde, surgieron tensiones entre ellos justo antes del violento encuentro con los encapuchados.
No es casualidad que esta situación acabe así; este tipo de ataques son cada vez más comunes entre organizaciones criminales luchando por controlar territorios y cargamentos valiosos. La Policía Nacional sigue buscando a esos agresores armados que parecen haber salido directamente del guion más oscuro del cine.

