En la Audiencia de Palma, un hombre de 40 años, originario de Senegal, se sentó este lunes frente al tribunal para negar las acusaciones que pesan sobre él. La sombra de un delito terrible lo acompaña: haber violado a una menor con discapacidad en el garaje de su casa en Manacor. El acusado optó por no contestar más que a las preguntas de su abogada, Martina Bauzà, insistiendo en que jamás puso un pie en ese garaje donde supuestamente ocurrió el hecho.
La voz de la víctima y la dura realidad
El tribunal no dejó pasar la oportunidad y presentó como prueba clave la declaración previa hecha por la joven. Ella relató cómo fue víctima de una agresión sexual tras conocer al hombre por Instagram. Lo que comenzó como una charla inocente terminó convirtiéndose en un infierno cuando el acusado se presentó en su domicilio y le forzó a abrirle la puerta del garaje.
La Fiscalía está pidiendo nada menos que nueve años de prisión para él y su expulsión del país después de cumplir tres cuartas partes de su condena. Además, se exige que indemnice a la víctima con 20.000 euros por los daños morales sufridos.
Aquel fatídico 30 de abril de 2020, alrededor de las cuatro de la tarde, marcó un antes y un después para esta joven. El imputado sabía perfectamente que ella padecía un retraso mental «claramente perceptible», según apuntan desde el Ministerio Público. Una vez dentro del garaje, sus intenciones eran oscuras: obligó a la chica a desnudarse y le realizó tocamientos inapropiados mientras ella intentaba resistirse.
A pesar de sus súplicas para detenerse y dejarla marchar, él no cedió y amenazó con usar un cuchillo contra ella o su hermana si no obedecía. En una escena desgarradora, el agresor tiró un colchón al suelo y llevó a cabo su atrocidad durante diez largos minutos mientras la joven luchaba por escapar sin éxito debido a su corpulencia física.

