La tristeza se siente en el aire, y es que la familia de Nilton Paz está atravesando uno de los momentos más duros de sus vidas. Después de perder a un ser querido de forma tan repentina, han pasado ya ocho días sin poder siquiera ver su cuerpo. Marlon Guerra, el tío que ha llegado desde Francia tras una angustiosa llamada de su hermana, madre de Nilton, no puede contener las lágrimas al recordar cómo recibió la noticia.
“Me desperté con decenas de llamadas perdidas. Pensé que algo grave había sucedido en Perú, nunca imaginé que era por mi sobrino”, relata Marlon mientras busca consuelo en sus recuerdos. La madre de Nilton estaba deshecha: “Me habló de un accidente mortal y me rogó que viniera”, añade con voz temblorosa.
Dudas y preguntas sin respuesta
Al llegar a Mallorca, se dirigió a la Guardia Civil para intentar obtener alguna información sobre lo ocurrido. Se sometió a una prueba de ADN porque el cuerpo estaba en un estado tan avanzado de descomposición que ya no sería reconocible. “Nos dicen que debemos esperar a la autopsia, pero eso no responde nuestras inquietudes”, comenta Marlon con profunda tristeza.
Toda la familia está estancada en el mismo punto; incluso Ely Manassi, amiga íntima y compañera de piso de Nilton, expresa su frustración: “¿Cómo pudieron encontrar una moto accidentada llena de sangre y no buscar a quien estaba herido? ¡Nilton estaba solo a 80 metros!”, dice ella indignada. El lugar del accidente fue analizado por los agentes, quienes encontraron el ciclomotor y algunas pertenencias desperdigadas, pero Nilton seguía desaparecido.
El último mensaje que mandó fue antes del accidente: contaba que estaba en Alcúdia y le quedaba un 2% de batería. Fue lo último que supieron hasta que un vecino encontró su cuerpo en un campo con signos evidentes del trágico desenlace.
A pesar del tiempo transcurrido, las incógnitas siguen flotando en el aire; aunque fuentes judiciales aseguran que no hay indicios claros de homicidio, Ely señala contundente: “Quizá alguien lo golpeó o atropelló y lo dejó allí. Eso también es un asesinato”.
A medida que esperan los resultados definitivos de la autopsia para tener claridad sobre esta tragedia familiar, surgen otros problemas logísticos; “Su familia es humilde y no puede afrontar los gastos para repatriar su cadáver”, explica Marlon emocionado.
Han lanzado varias campañas para recaudar fondos tanto en Puerto Maldonado como online para alcanzar los 9.000 euros necesarios: “7.000 son para traerlo a Perú y 2.000 más para enterrarlo en su pueblo”. La angustia se intensifica al pensar en su madre esperando respuestas mientras ellos continúan velándolo sin tregua hasta entender qué pasó realmente.

