Era una noche cualquiera en el barrio de SOlivera, en Palma, cuando un hombre decidió que era el momento perfecto para hacer de las suyas. El 1 de abril, mientras los vecinos dormían, él se adentró en un aparcamiento comunitario y comenzó a romper ventanillas como si fuera un juego. Al amanecer, la realidad del robo se hizo evidente: 17 coches habían sido desvalijados y los daños eran evidentes.
Los afectados no podían creer lo que veían al salir de casa. Desesperados, decidieron presentar denuncias ante la Jefatura Superior. “No puede ser que esto pase aquí”, decía uno de los vecinos con rabia contenida. Así comenzó una investigación por parte del Grupo de Policía Judicial de la Comisaría de Distrito Oeste, que rápidamente identificó el estilo del delincuente: entrar a los vehículos rompiendo ventanas y llevarse cualquier cosa que valiera algo.
Una búsqueda sin descanso
Dinero en efectivo, tarjetas de memoria, gafas… todo lo que pudo cargar se convirtió en su botín. Pero aunque los agentes hicieron lo posible por localizarlo, este misterioso ladrón había desaparecido sin dejar rastro. Fue entonces cuando las cosas dieron un giro inesperado.
Finalmente, el 11 de junio, tras meses de búsqueda infructuosa en Mallorca, la Policía Nacional dio con él… ¡en Madrid! Resulta que este individuo también tenía cuentas pendientes con la justicia: una orden de detención emitida por un juzgado en Toledo por robo con fuerza y otra más por parte de la Guardia Civil relacionada con delitos similares. Al final, parece que su escapatoria ha llegado a su fin.

