Sucesos

La tragedia en el cielo de Sóller: un ingeniero desentraña el fatídico accidente

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El pasado 2 de agosto, el cielo del Port de Sóller se tornó sombrío cuando un accidente aéreo truncó las vidas del expiloto estadounidense Charles Michael Gordon y su hijo de 13 años. Carlos Sansó, ingeniero aeroespacial mallorquín, ha sido testigo de la devastación que dejó este suceso. En una profunda reflexión sobre lo ocurrido, nos ofrece un vistazo a los detalles que llevaron a esta tragedia.

Un piloto con experiencia y una aeronave diseñada para el riesgo

Sansó nos recuerda la importancia de conocer al piloto y su avión. Charles no era un novato; tenía una formación impresionante, desde licencias de transporte aéreo hasta experiencia militar. Conocía las maniobras acrobáticas como la palma de su mano. Sin embargo, todo esto no fue suficiente para evitar lo inevitable.

La avioneta en cuestión era un modelo construido por aficionados, ligero y preparado para acrobacias exigentes. Carlos explica que este tipo de aeronaves son comunes en Estados Unidos, donde muchos optan por construir sus propios aviones. Pero aquí radica la cuestión: aunque estaba certificado para volar en España, eso no exime del riesgo inherente a las maniobras extremas.

A medida que profundizamos en el análisis técnico, Carlos destaca cómo el momento del impacto fue devastador. No hubo fallos mecánicos previos; simplemente se trataba de llevar al límite las capacidades del avión sin respetar la distancia adecuada al volar tan cerca del mar. La maniobra conocida como ‘vuelo a cuchillo’ es delicada y peligrosa; si se ejecuta mal, puede ser fatal.

Cuando las alas tocan el agua tras perder sustentación, la resistencia aumenta drásticamente. El resultado es un frenazo seco y brutal que probablemente causó la muerte instantánea de ambos tripulantes. “No hay margen para errores”, dice Carlos con tono grave.En resumen, él sostiene que esto no fue un fallo del avión sino más bien una falta de juicio humano ante circunstancias extremas. A veces nos olvidamos de que cada vuelo está lleno de riesgos, especialmente cuando se juega con fuego.

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