En Palma, la historia se ha vuelto un tanto curiosa. Un hombre de origen marroquí, de 32 años, se encuentra en la mira de la Policía Nacional tras ser sorprendido conduciendo un ciclomotor eléctrico sin el carné correspondiente. La escena tuvo lugar el pasado 16 de marzo en la calle Reis Catòlics, donde una patrulla del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) decidió dar el alto a lo que a simple vista parecía una bicicleta eléctrica.
Sin embargo, los agentes pronto se dieron cuenta de que este “vehículo” no era simplemente eso. No estaba siendo propulsado por el esfuerzo del conductor; más bien, su potencia provenía de la maneta aceleradora situada en el manillar. Aquí empezaron las dudas y las sospechas sobre si realmente podía considerarse una bicicleta o si debían tratarlo como un ciclomotor.
Dudas y consecuencias
Ante esta situación tan peculiar, los policías pidieron al conductor que presentara la autorización administrativa necesaria para conducirlo. Con toda sinceridad, el hombre admitió no tener ningún tipo de permiso y tampoco contaba con seguro obligatorio. Así que ahí mismo le retiraron el vehículo y lo llevaron a un depósito municipal.
No fue solo un incidente aislado; la Sala de Atestados inició una investigación para aclarar qué tipo de vehículo tenían entre manos. Un experto de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) realizó un informe técnico y llegó a la conclusión indiscutible: se trataba efectivamente de un ciclomotor con dos ruedas y su conducción requería sí o sí un permiso específico.
Así las cosas, llamaron al hombre nuevamente a dependencias policiales como investigado por un delito contra la seguridad vial. Al llegar, decidió acogerse a su derecho a no declarar y ahora las diligencias han sido remitidas a la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia. ¿Qué pasará después? Solo queda esperar.

