Una ráfaga de viento inesperada ha provocado un auténtico caos en la cárcel de Palma. Desde hace horas, Mallorca se enfrenta a un temporal que no solo trae lluvia, sino también complicaciones en el día a día. En este caso, un portón que da acceso a los vehículos policiales ha decidido tirar la toalla y caerse al suelo, dejando a todos con las manos atadas.
Un esfuerzo conjunto para resolver el desaguisado
Imagínate la escena: varios policías nacionales, junto a funcionarios y algunos presos de confianza, luchando contra una puerta pesada como si estuvieran en una película de acción. Durante casi una hora se las ingeniaron con cuerdas y buenas intenciones para levantar esa mole metálica que impedía el paso de los furgones encargados de trasladar a los internos hacia Vía Alemania y la Audiencia Provincial. Era un ir y venir entre risas nerviosas y esfuerzos compartidos, porque cuando hay que trabajar en equipo no hay otra opción.
Afortunadamente, todo ese sudor tuvo su recompensa. El portón finalmente fue retirado gracias al empeño conjunto, permitiendo que el vehículo policial pudiera cumplir con su labor habitual. Pero esta situación nos hace reflexionar sobre lo frágil que puede ser nuestro sistema; basta un poco de viento para ponerlo patas arriba.

