En el corazón de Son Gotleu, dos albañiles se convirtieron en protagonistas de un suceso que nadie esperaba. Todo comenzó un día cualquiera, cuando una mujer nigeriana, de 43 años, y su marido, de 46, se acercaron a la comisaría para denunciar lo que parecía un simple descuido, pero que rápidamente se transformó en una historia más compleja.
El robo inesperado
Era el pasado 10 de diciembre cuando esta pareja se dio cuenta de que habían sido víctimas de un robo. Habían guardado nada menos que 10.000 euros en una hucha ubicada en su dormitorio. ¿Quién podría imaginar que quienes estaban allí para hacer reformas serían los responsables?
Los dos hombres, colombianos y contratados para realizar trabajos en su casa desde el 29 de noviembre, despertaron las sospechas de la mujer. Con valentía, decidió acudir a la policía y compartir sus inquietudes.
A raíz de su denuncia, los agentes del Grupo de Investigación comenzaron a desentrañar este caso inusual. Con el nombre y los números de teléfono aportados por la víctima, no tardaron mucho en dar con ellos. El jueves pasado fue el día decisivo: los policías lograron localizarlos y detenerlos.
Asistidos por su abogada Belén Porcel, los albañiles fueron llevados ante el juez ese mismo día por la tarde. Sin embargo, tras acogerse a su derecho a no declarar, recuperaron la libertad casi al instante. Y así quedó esta historia marcada por un toque irónico; dos trabajadores contratados para ayudar terminaron cruzando esa línea entre confianza y traición.

