En plena madrugada, cuando el silencio reinaba en la calle Sant Francesc de Manacor, un trágico suceso transformó la calma en caos. A las cinco de la mañana, un joven de solo 18 años, Miguel Ángel Florez, saxofonista de la Banda de Música local, perdió la vida al desplomarse el tejado de su habitación. Él dormía en una litera junto a su hermano menor, Cristian Andrés, de apenas 12 años.
La desgracia no se detuvo ahí; el pequeño fue rescatado entre los escombros tras haber estado atrapado bajo más de un metro de ruinas. En una muestra impresionante de fortaleza familiar, sus padres lograron escapar por sus propios medios. El niño fue rápidamente trasladado al hospital Son Espases y, afortunadamente, pudo regresar a casa unas horas después.
Un hogar con historia y problemas ocultos
La casa donde ocurrió esta tragedia tenía más de un siglo; construida en 1900, nunca había pasado una Inspección Técnica que garantizara su seguridad. La Policía Nacional ya ha comenzado a investigar si se habían llevado a cabo reformas recientes en el inmueble y han señalado que desde Urbanismo no existe registro alguno sobre licencias o documentación acerca del estado del edificio.
A veces nos olvidamos que muchas historias humanas están escondidas detrás de muros viejos y olvidados. Este caso es un recordatorio doloroso de que los hogares deben ser refugios seguros para nuestras familias. La comunidad llora la pérdida y espera respuestas claras sobre lo sucedido.

