Hoy, Manacor debería estar vibrando con la alegría de las fiestas de Sant Antoni, una celebración que normalmente llena las calles de color y música. Pero este año, el ambiente es muy distinto. Tras la trágica pérdida de Miguel Ángel Florez en un derrumbe que ha sacudido a toda la comunidad, los rostros del vecindario reflejan un profundo pesar.
Aún con el programa festivo en marcha, adaptado para honrar su memoria, lo que realmente ocupa los pensamientos y las conversaciones es esa tragedia. Nico, un amigo cercano y compañero en la banda municipal, no puede evitar expresar el sentimiento colectivo: «Ahora mismo tenemos todos que seguir, por Miguel Ángel». Esas palabras resuenan como un mantra entre quienes lo conocieron.
Un adiós entre notas de tristeza
La música siempre ha sido un pilar en estas festividades y aunque algunos momentos serán silenciados en señal de respeto, los ensayos han continuado. Los amigos más íntimos de Miguel Ángel se presentaron a tocar el día anterior al inicio oficial: «Ayer tocamos, y estaban sus dos mejores amigos; no sé cómo lo hicieron», admite Nico con una mezcla de admiración y dolor.
No obstante, la decisión del Ajuntament de no cancelar las fiestas ha generado opiniones encontradas. «Yo pensaba que no habría nada. En San Jaume pasó algo similar y se canceló; pero entiendo que Sant Antoni es diferente», comenta Nico, reflexionando sobre lo complicado del momento. Con el corazón dividido entre la celebración y el duelo, muchos sienten que no hay una respuesta correcta ante tal situación.
Mientras tanto, la Policía científica investiga las causas del trágico derrumbe. Todo indica que fue provocado por el estado lamentable del edificio—con vigas viejas deterioradas por la humedad y sobrecarga debido a objetos acumulados en un piso superior utilizado como almacén—según explicaron desde los Bombers. Ya han comenzado los trabajos para apuntalar el lugar y hacer seguro lo que queda.
Poco a poco, los padres han podido regresar para recuperar algunas pertenencias esenciales mientras esperan que el ayuntamiento les proporcione una vivienda provisional para comenzar a reconstruir sus vidas. Sin duda alguna, esta comunidad está marcada por un dolor inmenso pero también por una fuerte voluntad de seguir adelante.
En medio del luto colectivo, Manacor se aferra a su espíritu festivo como homenaje a Miguel Ángel.

