Imagina la escena: un control rutinario de la Guardia Civil en la Ma-13, justo a las afueras de Marratxí. Allí, un hombre de 55 años se presenta al volante de su coche, sin saber que su artimaña iba a ser descubierta. El pasado 21 de diciembre, los agentes detuvieron al conductor por no llevar el distintivo correcto de la inspección técnica. Pero eso fue solo el comienzo.
Al realizar las comprobaciones pertinentes, los agentes se dieron cuenta de que las placas que adornaban su vehículo eran tan falsas como una moneda de tres euros. Y cuando identificaron al individuo, ¡vaya sorpresa! Resultó estar inhabilitado para conducir debido a una sentencia judicial que le había retirado el carnet.
Las consecuencias son serias
Así que ahí estaba, inmovilizado y enfrentándose a una investigación por falsedad documental. Esto no es un juego; este delito puede acarrear penas de prisión entre seis meses y tres años, además de multas económicas. Y por si fuera poco, el hecho de circular sin carnet vigente es otro lío añadido que puede llevarle a pasar entre tres y seis meses tras las rejas o tener que hacer trabajos comunitarios.
En resumen, intentar engañar a la ley salió caro. La seguridad vial no es algo con lo que se pueda jugar; hay reglas por una razón y este hombre ahora lo sabe muy bien. Nos recuerda que siempre hay consecuencias para quienes piensan que pueden salirse con la suya.

