Era una madrugada cualquiera en el barrio del Amanecer, pero el pasado jueves, a eso de las cuatro, la tranquilidad se vio interrumpida por un acto desesperado. Dos jóvenes decidieron robar una motocicleta y, al ser sorprendidos por la Policía Nacional, optaron por embestir a los agentes con ella. Una decisión que les costó caro.
Una huida fallida
Todo comenzó cuando los agentes del Grupo Operativo de Respuesta (GOR) realizaban identificaciones rutinarias en la zona. De repente, divisaron a dos chicos con actitud sospechosa en una gasolinera, repostando un vehículo que claramente tenía pinta de haber sido robado. Al acercarse para identificarles, los jóvenes no lo pensaron dos veces: se subieron rápidamente a la moto y decidieron darse a la fuga.
Pero aquí no acaba la historia. En su intento por escapar, el conductor aceleró sin piedad hacia uno de los policías, arrollándolo y provocando una caída aparatosa. Sin embargo, los agentes no se dejaron intimidar y actuaron con rapidez: uno logró reducir al copiloto mientras que el otro mantenía firmeza sobre la moto. No solo estaban tratando con unos delincuentes; se jugaban el pellejo.
Tras conseguir detenerlos, descubrieron que estos individuos llevaban consigo más que solo problemas legales: marihuana, ketamina, cristal y 13 pastillas de ‘tusi’, todo listo para ser vendido en pequeñas dosis. Y como si fuera poco, el conductor ni siquiera tenía permiso para manejar.
Afortunadamente para el dueño legítimo de la moto robada, esta fue recuperada tras localizarlo gracias al esfuerzo policial. Pero queda una pregunta flotando en el aire: ¿hasta cuándo seguiremos tolerando estas situaciones? La comunidad merece vivir tranquila y segura. La policía tiene su papel crucial aquí; sería desalentador si liberan a estos chicos antes de tiempo. ¿Qué les parece?

