La violencia no da tregua, y lo que sucedió el pasado jueves en Palma es prueba de ello. Un hombre fue víctima de una salvaje paliza que le dejó secuelas físicas y emocionales. Todo comenzó cuando dos individuos se acercaron a él, y la situación, que podría haberse resuelto con palabras, se tornó en una pesadilla. Golpes, gritos y una porra extensible fueron los protagonistas de esta lamentable historia.
Un robo desencadena el caos
La escena se desarrolló en la calle Manacor, donde una patrulla del Grupo de Atención al Ciudadano encontró a este varón ensangrentado. Al acercarse, el hombre relató que todo comenzó por un robo: uno de los agresores había hurtado el teléfono móvil de su pareja. Lo que debería haber sido un simple intercambio de palabras escaló rápidamente hacia la violencia.
En cuestión de segundos, uno de ellos empezó a propinarle puñetazos y patadas, mientras el otro lo sujetaba para que no pudiera defenderse. Y entonces vino lo peor: sacaron una porra extensible y le golpearon con ella en la cabeza. La brutalidad era tal que llegó un momento en que uno incluso le mordió parte de la oreja antes de huir como si nada hubiera pasado.
Afortunadamente, las autoridades reaccionaron rápido. Localizaron al primer agresor cerca del lugar e intervinieron la porra encontrada en una moto cercana. Pero eso no quita lo sucedido; la víctima tuvo que ser trasladada al hospital con cuatro grapas en su cabeza y varios puntos en su oreja izquierda.
Ahora queda esperar qué dirá la investigación liderada por el Grupo de Homicidios. ¿Por qué llegó a esto? ¿Vale realmente todo? Las preguntas flotan en el aire mientras nos preguntamos hasta cuándo seguiremos tolerando situaciones como esta.

