El pasado miércoles, un grupo de madres y padres del colegio Maria Antonia Salvà en Son Sardina decidió dejar de lado las inclemencias del tiempo para manifestar su fuerte rechazo a la incorporación del profesor Miquel Roldán. La razón era clara y contundente: nadie quiere que sus hijos reciban clases de alguien que ha sido condenado por acosar a un menor. A pesar de que su condena fue emitida en noviembre de 2024 y aún está en proceso de apelación, esta historia ya tiene demasiados capítulos oscuros.
Preocupación palpable entre los padres
Roldán había intentado volver al aula el año pasado, pero después de solo un mes impartiendo clases, las protestas lo echaron. Este curso, volvió a intentar su suerte en el mismo centro donde ya había trabajado antes, y donde sus actos previos habían dejado una huella profunda. “Es aquí donde comenzó todo su tormento”, dice un padre preocupado. La tensión se siente en el aire; hay una alarma generalizada entre los progenitores sobre la presencia de alguien con ese historial cerca de sus hijos.
Con cada palabra se nota la inquietud: “No estamos hablando solo de una sentencia judicial; hay muchos indicios preocupantes que no podemos ignorar”, añade otro padre cuya familia se ve directamente afectada por la situación. Las historias sobre visitas no autorizadas a exalumnos sonoro ecos inquietantes que han llevado a estos padres a reaccionar firmemente.
En un comunicado, el AFA dejó claro que se oponen rotundamente a esta decisión: “Un docente condenado por acoso no puede estar cerca de nuestros niños”. Con huelgas programadas para los días 10, 11 y 12 de septiembre, están decididos a hacer ruido hasta conseguir la destitución inmediata del profesor. Para muchos padres como uno que comparte su angustia: “Si es necesario buscaré otro colegio privado. No quiero poner a mis hijos en riesgo”. Su lucha no es solo contra Roldán; sienten que es momento también para exigir cambios legales para proteger mejor a los menores.
A pesar del desasosiego, el AFA está organizando recursos para ayudar con la conciliación familiar durante las jornadas de protesta e incluso ofrecerá guarderías temporales durante esos días difíciles. Porque cuando se trata del bienestar de nuestros hijos, cualquier esfuerzo vale la pena.

