Imagínate la sorpresa de una octogenaria en Palma cuando, al abrir un paquete que le devolvieron, se encuentra con algo inesperado: ¡un kilo de hachís! Así empezó esta extraña historia que nos recuerda cómo a veces la vida nos da giros inesperados. El pasado martes, la mujer llamó a la Policía Nacional alarmada por lo que había recibido. No había enviado nada, y aunque pensó en un primer momento que aquellas tabletas oscuras envueltas en plástico podrían ser chocolate, pronto comprendió que eran mucho más peligrosas.
Un plan torcido
Los agentes llegaron rápidamente a su casa tras recibir la alerta. La anciana les explicó que el mensajero le había dejado el paquete con un remitente erróneo, como si ella hubiera hecho el envío. Pero no era así; su rostro reflejaba incredulidad mientras repetía que no tenía nada que ver con esa misteriosa entrega. Al abrir el paquete, los policías confirmaron que efectivamente se trataba de varias placas de hachís.
A partir de ahí, comenzó la investigación para dar caza al responsable. Los detectives del grupo I de Estupefacientes no tardaron en identificar al joven detrás del envío, quien sólo contaba con 25 años pero ya acumulaba cinco antecedentes policiales. El mismo día se personaron en su domicilio y lo detuvieron por tráfico de drogas.
Y aquí viene lo más curioso: este chico había utilizado el DNI robado a nuestra protagonista para llevar a cabo su jugada arriesgada, creyendo quizás que así podría salir impune. Pero como bien dice el refrán: “quien juega con fuego, acaba quemándose”. Y vaya si le salió mal esta vez.