En la tranquila Cala d’Or, un asalto ha despertado a la comunidad. La madrugada del pasado 22 de marzo se convirtió en un capítulo oscuro para un residente que, al amanecer, se encontró con su hogar saqueado. Dos hombres, de 22 y 32 años, decidieron escalar un muro de dos metros y forzar una persiana para entrar en la vivienda. ¿El botín? Una caja fuerte repleta con 2.000 euros y una cámara de seguridad.
La búsqueda de justicia comienza
Cuando el propietario descubrió el robo, no pudo contener su indignación y corrió a la Guardia Civil de Santanyí para denunciar lo sucedido. Los agentes no tardaron en actuar; al llegar a la escena del crimen, pudieron comprobar cómo los ladrones habían escalado el muro que daba a la terraza y habían violado la seguridad del lugar con facilidad.
A medida que los investigadores inspeccionaban los alrededores, dieron con la caja fuerte abandonada; eso fue solo el principio. Con determinación, lograron identificar a los sospechosos gracias a diversas gestiones e implementaron un dispositivo para detenerlos. Y así, entre sombras y luces parpadeantes de sirenas, se cerró otro capítulo en esta historia que recordará a todos que siempre hay alguien observando.