Esta mañana, el mar ha devuelto a la playa de Son Moll, en Cala Rajada, lo que parece ser una tragedia más de las que nos toca vivir. Un joven, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida alrededor de las 7:20 horas, vestía un chaleco salvavidas y no llevaba documentación. Todo apunta a que se trata de un migrante que intentó alcanzar nuestras costas en una patera y se cayó al agua.
Un descubrimiento inquietante
El aviso llegó gracias a un vecino que, con preocupación y tristeza, alertó a las autoridades. Los agentes de la Guardia Civil fueron los primeros en llegar al lugar y custodiaron el cuerpo hasta que el forense hizo su aparición. A medida que se sucedían los momentos, la realidad se tornaba cada vez más desgarradora; este joven llevaba varios días en el agua y su estado de descomposición ya era evidente.
No hay palabras para describir lo que siente uno al escuchar estas noticias. La idea de que una vida se haya perdido así, en silencio y soledad, es devastadora. El joven permanece indocumentado; esto hace aún más difícil identificarlo y conocer su historia. ¿De dónde venía? ¿Cuántos sueños llevaba consigo?
Las primeras investigaciones sugieren que pudo haber fallecido ahogado, pero será la autopsia la que confirme o desmienta esas hipótesis. En nuestra costa, donde cada ola trae consigo nuevas esperanzas y tristezas, seguimos esperando respuestas sobre un destino tan cruel como incierto.