En la vibrante ciudad portuaria de Busan, un enorme tiburón gris ha capturado la atención de miles desde que quedó atrapado en un canal hace más de dos semanas. El animal, cariñosamente apodado Bukangi, no solo ha hecho girar cabezas, sino que también ha atraído a unos 600.000 visitantes al Puerto Norte, ansiosos por contemplar su majestuosa figura nadando lentamente.
Un fenómeno inesperado
Desde su llegada a este peculiar destino, Bukangi se ha convertido casi en una mascota local. La comunidad lo mira con cariño y fascinación, convirtiendo lo que podría haber sido una tragedia en una historia llena de vida y emoción. Las autoridades han recibido con los brazos abiertos esta oleada de turistas; después de todo, ¿quién no querría ver a un tiburón dando vueltas por el puerto?
A pesar del entusiasmo generalizado, las autoridades están trabajando para devolver al escualo a aguas abiertas. En uno de sus intentos más recientes, desplegaron cinco embarcaciones que rociaban agua mientras intentaban guiar al tiburón hacia el mar. Sin embargo, tras horas de esfuerzo infructuoso donde Bukangi simplemente nadó sin rumbo o se sumergió para esquivar las embarcaciones, decidieron hacer una pausa.
Kim Won-ho, un funcionario de la ciudad, expresó que otro intento está programado para este viernes. Es vital liberar al tiburón no solo por su seguridad, sino también por su salud a largo plazo. Para ello, el Instituto Nacional de Ciencias Pesqueras está fabricando una red especial diseñada para canalizar al tiburón hacia la salida del canal.
A pesar de los esfuerzos por liberarlo, los signos indican que Bukangi aún se encuentra bien. Sin embargo, es evidente que su historia ya forma parte del tejido social y cultural de Busan. Como dijo el alcalde Chun Jae-soo: «Bukangi se ha convertido en una nueva parte de la historia de nuestra ciudad», reflejando el cariño y el interés que la gente siente por este inusual visitante.

