En un rincón de Ilfracombe, un pequeño pueblo de Devon, dos jubilados han decidido declarar la guerra a unos de los elementos más comunes de nuestras ciudades: los semáforos. Estos dos ancianos, que forman parte del grupo autodenominado Blade Runners, están convencidos de que esos dispositivos son más que simples reguladores del tráfico. Según ellos, se trata de “armas de asalto electrónicas” que emiten ondas malignas capaces de causar enfermedades como ansiedad e incluso cáncer cerebral.
Una teoría disparatada con consecuencias reales
La historia comenzó cuando un curioso ciudadano grabó a esta pareja trepando para cortar los cables de un semáforo. Con edades que oscilan entre los 60 y 70 años, estos ancianos no temen enfrentarse a las autoridades y defienden su postura con fervor. Ellos creen firmemente que esos aparatos, lejos de ser inofensivos, son herramientas diseñadas para “matar personas” cada vez que se activan.
A pesar de haber causado daños por valor de miles de libras en varias calles, su actitud desafiante no muestra signos de arrepentimiento. Como ellos mismos dicen, están “totalmente despiertos”, rechazando lo que consideran imposiciones sociales. Aunque carecen de pruebas concretas para respaldar sus afirmaciones, insisten en su lucha contra lo que ven como una amenaza inminente.
Así es como la vida cotidiana en este tranquilo pueblo ha sido sacudida por las acciones inesperadas de dos hombres mayores. Mientras otros disfrutan del sol o pasean sin preocupaciones, estos ancianos se encuentran inmersos en una batalla peculiar. ¿Quién sabe si hay algo más detrás? Tal vez solo sea otra anécdota extravagante en el vasto universo del pensamiento conspiranoico.

