Cuando imaginamos una piscina, lo primero que se nos viene a la mente es el bullicio de la gente disfrutando del agua fresca en esos días calurosos. Pero, ¿y si te dijera que hay lugares donde ese concepto se convierte en un auténtico escenario de pesadilla? Te invito a descubrir algunas piscinas abandonadas que parecen sacadas de un cuento oscuro.
Un viaje por el abandono
Primero, tenemos una piscina infantil en Prípiat, Ucrania. Este sitio, conocido como la ciudad fantasma tras el desastre de Chernóbil, evoca una tristeza profunda. Los niños ya no ríen aquí y el silencio es sobrecogedor. En Berlín, la antigua Villa Olímpica de 1936 nos muestra cómo los sueños pueden convertirse en ruinas; esa piscina hoy solo susurra ecos del pasado.
No muy lejos, en Cleveland (EE.UU.), otra piscina espera a ser recordada con alegría pero ahora irradia un aura inquietante. Viajemos un poco más: Atenas 2004 también tiene su propia historia triste; su Villa Olímpica y su piscina están sumidas en el abandono.
Aquí también encontramos una antigua base soviética en Alemania cuya piscina podría asustar hasta al más valiente. En Londres, los vecinos todavía sueñan con ver reabiertos unos baños que parecen olvidados por completo; no hay señales de vida y mucho trabajo les espera antes de volver a ver esas risas infantiles.
En Libia, el complejo vacacional del dictador Gadafi quedó hecho trizas tras la revolución. Y cerca de Nápoles, un pequeño pueblo turístico ha ido perdiendo brillo debido a problemas medioambientales que han arrastrado todo a su paso.
A veces las historias terminan mal: en EE.UU., una casa destinada a demolerse tenía una piscina tan deteriorada que daba pena mirarla. Y aunque Madeira sea uno de los destinos turísticos más populares del mundo, incluso allí encontramos piscinas olvidadas que sería mejor no recordar.
No olvidemos Sri Lanka; este lugar tropical tiene también sus rincones oscuros donde las piscinas ya no son invitantes. Finalmente, tras la Dana de Valencia, Paiporta fue testigo de cómo el agua puede destruir más allá del disfrute estival.

