Imagínate poder comprar un castillo en Japón por solo 55.000 euros. Suena tentador, ¿verdad? Pero como todo lo que brilla no es oro, este lugar tiene su truco. Situado en Akabira, una localidad remota al norte del país y a más de 17 horas en transporte público de la capital, este castillo construido en 1991 ofrece nada menos que seis plantas de pura historia y un terreno que supera los 5.000 metros cuadrados.
Aquí te puedes encontrar con 1571 metros cuadrados habitables, un amplio jardín, un restaurante en el interior y hasta un ascensor para moverte entre plantas. Los anuncios destacan que “los servicios públicos ya están conectados” y sugieren infinitas posibilidades: desde residencia privada hasta hotel boutique o espacio para eventos únicos. ¡La idea suena genial!
Pero hay gato encerrado
No obstante, no todo es tan idílico como parece. Al estar en una zona rural poco poblada, el castillo ha permanecido deshabitado durante mucho tiempo y ha sufrido las inclemencias del tiempo. Así que aunque el precio sea atractivo, aquí viene el truco: los costos de mantenimiento son elevados.
Tendrás que enfrentar la dura realidad de sustituir el tejado y reparar los parapetos, lo cual podría costar unos 47.400 euros adicionales. Y no solo eso; ser propietario de un edificio histórico con tanto terreno implica pagar más de 6.500 euros al año en impuestos. Casi como tener una mascota muy glotona.
Aún así, hay algunas cosas buenas: el precio incluye 40 plazas de aparcamiento, ideales si decides darle vida al restaurante del lugar. Además, tienes una tienda a solo 150 metros y acceso por carretera; la estación de tren más grande está relativamente cerca, facilitando escapadas a las pistas de esquí cercanas.
No sé tú, pero tener un castillo puede sonar emocionante… siempre que estés preparado para lidiar con los desafíos que vienen incluidos.

