Imagina la escena: un cliente entra a un restaurante y, tras una experiencia que no le ha dejado buen sabor de boca, decide dejar una mala reseña. Así comenzó esta historia en la que el encargado, conocido como ‘el calvo’, decidió responder con una dosis de ironía y sinceridad. A veces, las críticas pueden ser injustas y lo que parece un mal servicio puede tener otra cara.
La verdad detrás de la crítica
El cliente en cuestión no dudó en expresar su descontento al afirmar que el encargado era muy maleducado. Según su relato, se sintió molesto porque lo llamaron la atención por estar en medio del local. Sin embargo, lo que este cliente no contó es que cuando llegaron al lugar no había espacio suficiente para todos ellos. A pesar de eso, el ‘calvo’ los acomodó, pero pronto se dio cuenta de que el grupo era más grande de lo que habían indicado inicialmente.
Con paciencia infinita, el encargado explicó en redes sociales cómo transcurrieron los hechos: “¿Cómo voy a servirles si ocupan todo el acceso al almacén? Les pedí varias veces que se movieran”. Al final, optó por no seguir sirviéndoles para evitar complicaciones mayores. Y así terminó su mensaje con un toque divertido: “Soy conocido por ser amable y siempre sonriendo, pero hay límites”.
Su respuesta fue tan bien recibida que alcanzó más de 189.000 visualizaciones en Twitter y muchos usuarios comentaron con simpatía sobre la situación. Algunos defendieron al encargado diciendo: “La gente debe aprender a respetar las normas en los bares”, mientras otros añadieron comentarios ingeniosos sobre su calvicie.
En definitiva, esta anécdota nos recuerda que detrás de cada reseña hay historias complejas y responsables trabajando duro para ofrecer un buen servicio. Y sí, quizás deberíamos pensar dos veces antes de juzgar sin conocer toda la verdad.

