Mudarse a otro país siempre trae consigo un torbellino de cambios, y si hablamos de comida, la cosa se complica aún más. Margalida Crespí, nadadora de sincronizada y ahora tiktoker, ha compartido con sus seguidores una anécdota que nos hace reflexionar sobre nuestras costumbres culinarias. En España, pedir pan con aceite es casi un ritual sagrado; sin embargo, en las cafeterías de EE.UU., la historia es bien diferente.
Un aceite que deja mucho que desear
«Aquí no existen las aceiteras porque no se usa tanto», cuenta Margalida mientras recuerda sus viajes por el norte de Europa, donde el aceite de oliva brilla por su ausencia y las salsas se llevan toda la atención. Después de ocho años viviendo al otro lado del charco, le han servido el aceite en una cubitera de plástico. Su reacción fue inmediata: «Si mi madre lo ve…» comenta entre risas, pero la risa se le congela al ver el aspecto del líquido dorado que le ofrecen.
Con un color pálido y amarillento que haría temblar a cualquier amante del buen aceite español, los comentarios en su vídeo no han tardado en llegar. “Eso no es aceite”, afirman sus seguidores casi al unísono; algunos incluso bromean diciendo que lo sacaron directamente de una freidora. Una trabajadora del restaurante también se anima a aportar su opinión: “Nuestro aceite era del más barato, mezclado con canola”. Y así seguimos preguntándonos: ¿Dónde quedó el auténtico sabor del oro líquido? Mientras tanto, Margalida sigue compartiendo su vida entre dos mundos culinarios tan diferentes como fascinantes.

