Cuando hablamos de lavar nuestras toallas o albornoces, muchos de nosotros tendemos a optar por el programa automático de la lavadora, buscando comodidad y ahorro. Pero, ¿realmente estamos haciendo lo correcto? Es fácil caer en el error de pensar que solo con enjuagar ya es suficiente, pero aquí es donde empiezan los problemas. La elección del programa de lavado es crucial si queremos lograr una limpieza efectiva.
Los expertos nos advierten: hay que lavar las toallas a temperaturas superiores a los 60 grados. Usar 30 o 40 grados puede parecer más amable con nuestra ropa, pero en realidad, esto no elimina completamente las bacterias. ¿El resultado? Malos olores y posibles irritaciones en la piel. No queremos eso, ¿verdad?
La importancia de elegir bien
Para muchos, entender los distintos programas de lavado se convierte en un verdadero rompecabezas. Algunos son claros con sus nombres y funciones; otros nos dejan más perdidos que un pez fuera del agua. Y no solo debemos fijarnos en el tejido –algodón, seda, lana– también tenemos que considerar la temperatura del agua. Si bien existen ciclos económicos que prometen ahorrar energía, no siempre garantizan una limpieza profunda.
A la hora de lavar las toallas, hay algunos consejos prácticos que pueden marcar la diferencia: primero, lávalas por separado para evitar mezclarlas con otras prendas; segundo, separa los colores para proteger las blancas; tercero, utiliza un detergente adecuado que sea eficaz pero suave.
No olvides poner tu lavadora a 60 grados; si tienes secadora, selecciona el programa específico para suavizarlas y prolongar su vida útil. Con estos simples pasos podremos disfrutar de toallas frescas y limpias siempre.