Imagina la escena: una tarde tranquila en Nueva Jersey, y de repente, una caniche rosa llamada Molly decide que el mundo es su patio de recreo. Así fue como comenzó la locura cuando esta pequeña peluda se escapó y empezó a correr descontroladamente por River Drive. Su dueña, llena de preocupación, ya había hecho un llamado desesperado a la policía tras perderla de vista.
Los agentes del Departamento de Policía de Garfield no tardaron en llegar al lugar. Uno de ellos describió la búsqueda como intentar atrapar «algodón de azúcar», ¡y con razón! Durante cerca de una hora, intentaron acorralar a Molly, pero ella no estaba dispuesta a dejarse atrapar tan fácilmente.
Un salto audaz hacia lo desconocido
Y entonces, sucedió lo impensable: nuestra heroína decidió que era momento de un chapuzón. Con un salto audaz, se lanzó al río Passaic y comenzó a nadar hacia una pequeña isla. La situación podría haber terminado en desastre, pero Molly parecía disfrutar cada segundo de su aventura acuática.
No obstante, la diversión tuvo su pausa cuando llegó a la isla y decidió que ya había nadado suficiente. Fue ahí cuando los bomberos de Clifton entraron en acción. Usando una lancha de rescate, llegaron hasta el islote donde Molly esperaba. Después de unos minutos llenos de tensión y risas nerviosas entre los rescatistas, lograron atraparla y llevarla nuevamente a tierra firme.
Afortunadamente para todos los involucrados, Molly salió ilesa aunque algo fría después de su emocionante travesía. Al final del día, volvió felizmente con su dueña, demostrando que incluso las escapadas más locas pueden terminar con un final feliz.