La fiesta del carnaval no solo es diversión y color, sino también un espacio donde el humor y la sátira toman las calles. Este año, el pasacalles de Düsseldorf nos ha dejado una joya que no podemos pasar por alto. Entre disfraces y risas, la carroza del artista Jacques Tilly ha robado todas las miradas, convirtiendo a Elon Musk en el centro de atención.
Un bebé gigante que grita a través de un megáfono
Musk aparece como un bebé gigante, con su característico megáfono en mano. Pero no se queda ahí; su sombrero reza “Napo-elon”, mientras ondea una bandera estadounidense agujereada que nos recuerda lo absurdas que pueden ser algunas situaciones actuales. La imagen resulta inquietante: un niño grande sin rumbo, como si realmente no supiera lo que quiere.
Como si esto fuera poco, detrás de él hay un sanitario con cara de preocupación tratando de ponerle una camisa de fuerza. “Elon Musk se ha vuelto loco”, asegura Tilly en declaraciones a la televisión pública, subrayando cómo el ex visionario ahora parece más un lunático atrapado en sus propios delirios.
Tilly critica duramente al magnate tecnológico: “Antes era un innovador, pero ahora se comporta como esos megalómanos que creen ser Napoleón. Ha perdido el norte y se ha transformado en un trol asociado a ideas extremas”. Y es que no son solo palabras vacías; hay gestos preocupantes tras su figura pública. “Hace saludos nazis desde un escenario y utiliza X (Twitter) para difundir bulos”, denuncia el artista con firmeza.
A medida que avanza su discurso ante la cámara del canal ONE, Tilly deja claro: “Él y Donald Trump están contribuyendo a destruir Estados Unidos”. Y ahí estamos nosotros, observando cómo personajes como Musk pasan de ser íconos a figuras ridículas en una crítica feroz.